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viernes, 23 de septiembre de 2011

Reflexología para niños con TDAH e hiperactividad

Los trastornos por déficit de atención e hiperactividad, también conocidos como TDAH, son más frecuente de lo que creemos, ya que según cálculos estadísticos afecta a casi el 11% de los niños menores de 7 años, y es más común en los niños que en las niñas. Los niños que desarrollan una intensa actividad motora, que se mueven sin parar aunque toda esa actividad no tenga propósito alguno, son niños hiperactivos. Van de un lado para el otro, comienzan una tarea y la abandonan rápidamente para comenzar otra, que también termina inacabada. La hiperactividad aumenta cuando hay otras personas presentes, sobre todo si son personas con quienes el niño no mantiene una relación frecuente, y disminuye cuando están solos.

El perfil del niño hiperactivo
Los niños hiperactivos suelen ser especialmente problemáticos ya que poseen un espíritu destructivo, son insensibles a los castigos, y viven inquietos y nerviosos. Eso, además, dificulta su rendimiento escolar, ya que pocas veces pueden mantener la atención puesta en algo durante un tiempo prolongado, a pesar de tener un cociente intelectual normal. Resultan muy impulsivos y desobedientes, no suelen cumplir las órdenes que sus padres o maestros les indican, o incluso hacen lo contrario de lo que se les pide. Su terquedad y obstinación contrasta con su bajo nivel de tolerancia ante las frustraciones, por lo que insisten hasta lograr lo que desean. Estas características, junto con los intensos y bruscos cambios en su estado de ánimo, su temperamento impulsivo y fácilmente excitable, provocan frecuentes tensiones en el ámbito familiar y educativo.

La evolución de la hiperactividad a través de la infancia
Desde el nacimiento hasta los 2 años el niño experimenta contracciones musculares nerviosas durante el sueño, problemas en el ritmo de sueño y durante las comidas, períodos cortos de sueño, resistencia a los cuidados habituales, elevada reacción ante estímulos auditivos e irritabilidad. Entre los 2 y 3 años, se hace evidente la inmadurez en el lenguaje expresivo, y su excesiva actividad motora e inconciencia ante el peligro, lo hace propenso a los más diversos tipos de accidentes domésticos. Entre los 4 y 5 años, cuando los niños suelen empezar la etapa escolar o pre-escolar, se desarrollan los primeros problemas de adaptación social a través de la desobediencia y las dificultades para seguir las normas que los mayores le imponen. A partir de los 6 años su impulsividad y su déficit de atención suelen acarrear frustraciones a nivel escolar, comportamientos antisociales y problemas de adaptación a nuevas situaciones y lugares.

Las consecuencias de la hiperactividad
Muchos padres creen que los hijos que padecen hiperactividad son simplemente inmaduros o maleducados. Sus comportamientos suelen generar conflictos en el seno familiar, provocando desaprobación y rechazo. Es por eso que el diagnóstico temprano, antes de los 7 años es fundamental para poder conseguir mejoras significativas, aunque hay casos con síntomas más graves que otros. La contención familiar, médica y educativa son las mejores herramientas para sacarlos de su creciente aislamiento y comportamiento antisocial, fomentando su autoestima y premiando su esfuerzo por portarse bien. Por eso resulta imprescindible que tanto los familiares como los maestros se informen acerca del TDAH, ya que su rol en la evolución de estos niños es vital, y cuanta más y mejor información posean, más efectivo será el tratamiento.

Tratamiento de la hiperactividad
Hay varios tratamientos que aplicados a conciencia por médicos, psicólogos y psicopedagogos, y antisociales y problemas de adaptación a nuevas situaciones y lugares.

Las consecuencias de la hiperactividad
Muchos padres creen que los hijos que padecen hiperactividad son simplemente inmaduros o maleducados. Sus comportamientos suelen generar conflictos en el seno familiar, provocando desaprobación y rechazo. Es por eso que el diagnóstico temprano, antes de los 7 años es fundamental para poder conseguir mejoras significativas, aunque hay casos con síntomas más graves que otros. La contención familiar, médica y educativa son las mejores herramientas para sacarlos de su creciente aislamiento y comportamiento antisocial, fomentando su autoestima y premiando su esfuerzo por portarse bien. Por eso resulta imprescindible que tanto los familiares como los maestros se informen acerca del TDAH, ya que su rol en la evolución de estos niños es vital, y cuanta más y mejor información posean, más efectivo será el tratamiento.

Tratamiento de la hiperactividad
Hay varios tratamientos que aplicados a conciencia por médicos, psicólogos y psicopedagogos, y combinados con terapias alternativas, permiten logran resultados positivos para los pequeños pacientes. No olvidemos que los tratamientos siempre dependen de cada caso individual.
Algunos especialistas recomiendan un tratamiento farmacológico a base de estimulantes para que el niño mejore su capacidad de concentración, o sedantes en los casos donde los niños muestran rasgos psicóticos. Aunque nos inclinamos por las terapias naturales, en algunos casos los fármacos pueden ser de gran ayuda.
El tratamiento psicoterapéutico permite mejorar el ambiente familiar y escolar, mejorando notablemente la integración del niño a través de técnicas de modificación de su conducta.
El tratamiento cognitivo permite al niño aprender a planificar sus actos y mejorar su lenguaje interno. A partir de los 7 años este lenguaje asume el papel de autorregulación, que los niños hiperactivos no tienen tan desarrollado. Por eso, ante cualquier tarea, se les enseña a valorar las posibilidades, concentrarse y comprobar los resultados parciales y totales una vez finalizada.

Beneficios de la reflexología
Comprobada efectividad y al carecer de efectos secundarios, el tratamiento reflexológico resulta un complemento ideal para ayudar a restablecer el equilibrio de los niños con TDAH.
Un completo tratamiento reflexopodal (siempre con el visto bueno del pediatra, psicólogo infantil o psicopedagogo) permite que el niño disfrute una relajación profunda, favorece su comunicación con el entorno y le estimula a tomar consciencia, conocer y ser responsable de su propio cuerpo.
La duración del tratamiento depende de cada paciente, ya que los casos pueden presentar sintomatologías con diversos grados evolutivos.
La cantidad de tiempo de la sesión es un minuto por año de edad en total. Si el niño tiene 6 años por ejemplo, puedes aplicar la técnica suavemente durante 3 minutos en cada pie, todos los días.


Es altamente recomendable mantener los horarios y crear un ambiente que promueva la relajación del niño, evitando cualquier tipo de interrupciones.
La propuesta que se le hace a cada niño depende de los gustos y la personalidad de cada paciente, aunque contarle un cuento con una música suave y agradable de fondo suele facilitar la relajación.
La sesión suele comenzar masajeando siempre suavemente los puntos reflejos correspondientes al Sistema Nervioso Central, siguiendo por el Tálamo, el Hipotálamo, haciendo foco sobre la glándula Hipófisis y terminando con un suave movimiento antihorario sobre la zona del Plexo Solar.
Se pueden aplicar todas las técnicas o variarlas de una sesión a otra. Es importante observar cuáles son las más efectivas para cada niño e incluso consultarle cuáles le gustan más. Algunos profesionales se ponen de acuerdo con el niño para ponerle un nombre y armar la secuencia de reflexología a través de un cuento, logrando que la sesión se transforme en un momento de juego.


 Revista online de reflexología.

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